Croquetas de Jamón
La tapa reina de la gastronomía española: croquetas de jamón con un interior de bechamel sedoso que casi se derrite al morderlo, envueltas en una costra dorada, fina y súper crujiente.
55 min
Española
4 porciones
La historia detras
¡No hombre, cállate la boca con el nivel de cremosidad de estas croquetas, es darles un mordisco y tocar el cielo! La primera vez que intenté hacer croquetas de jamón en casa me quedaron como pelotas de golf: duras y mazacotas; una total frustración. Pero después, una cocinera en Madrid me dio el secreto de oro definitivo: la clave para que queden fluidas por dentro está en cocinar la bechamel durante al menos 20 minutos para que pierda el sabor a harina cruda, usar una proporción alta de leche entera y dejar que la masa repose toda la noche en el refrigerador para poder bolearlas bien. El otro gran truco para que te queden calcadas a la foto es el doble empanizado fino (pasar por pan molido, luego huevo y otra vez pan molido) para crear esa coraza perfecta que evita que estallen al freírlas en aceite bien caliente. A mí me fascina prepararlas para las reuniones con amigos porque vuelan de la mesa en tres minutos. Quedan idénticas a la foto si las sirves calientitas apiladas en una mini canasta metálica de freidora y coronas con una ramita de perejil rizado fresco al centro, tal como se aprecia en Croquetas de Jamón.jpg. ¡Te van a fascinar!
Preparacion
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1En una cacerola, calienta la leche entera sin que llegue a hervir y reserva templada (puedes echarle unos recortes de jamón para que se infusione con más sabor).
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2En una olla profunda a fuego medio, derrite los 90 gramos de mantequilla. Agrega los cubitos diminutos de jamón ibérico y saltéalos por 1 minuto para que suelten su grasita aromática.
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3Añade los 90 gramos de harina de trigo de golpe y remueve vigorosamente con una cuchara de madera durante 2 o 3 minutos para cocinar el roux; debe quedar de un tono ligeramente dorado.
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4Comienza a verter la leche caliente poco a poco, en hilos, sin dejar de remover con un batidor de globo para deshacer por completo los grumos.
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5Cuando incorpores toda la leche, baja el fuego al mínimo y cocina la bechamel durante 20 minutos moviendo constantemente con la cuchara de madera. Añade la pizca de nuez moscada, sal y pimienta negra al gusto (prueba antes de salar, ya que el jamón es salado de por sí). Sabrás que está lista cuando la masa se despegue limpiamente de las paredes de la olla.
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6Vierte la masa en una fuente extendida, cubre la superficie con papel film transparente tocando la masa (a piel) para evitar que se forme costra, y déjala enfriar. Métela al refrigerador durante al menos 8 horas (lo ideal es toda la noche) para que tome consistencia firme.
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7Al día siguiente, saca la masa y ve tomando porciones con una cuchara. Dales forma cilíndrica u ovalada rústica con las manos ligeramente enharinadas o aceitadas.
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8Pasa cada croqueta primero por el pan molido fino, luego por el tazón de huevo batido, y regresa de inmediato al pan molido presionando sutilmente para lograr ese rebozado compacto, uniforme y perfecto de la foto.
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9Calienta abundante aceite en una sartén profunda o freidora a fuego alto (unos 180°C). Fríe las croquetas en tandas pequeñas de 4 o 5 piezas durante 2 minutos, girándolas con cuidado, hasta que alcancen ese color dorado, crujiente e increíble de la foto. Si el aceite está frío, se abrirán.
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10Retíralas con una espumadera y escúrrelas sobre papel absorbente. Sírvelas de inmediato bien calientes dentro de una canastilla metálica sobre una base negra, coronando con el brote de perejil fresco al centro para igualar perfectamente a Croquetas de jamón.jpg.
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