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Fricassée de Poulet

Un emblema reconfortante de la cocina casera francesa: jugosas pechugas de pollo cocinadas a fuego lento en una salsa untuosa de vino blanco, cebolla confitada, champiñones laminados y guisantes tiernos.

45 min Francesa (Tradicional / Burguesa) 4 porciones
Fricassée de Poulet

La historia detras

La Fricassée de Poulet ha coronado las mesas familiares francesas desde el siglo XIV. El gran secreto técnico para emular la jugosidad y el brillo de la salsa que apreciamos en 'fricassee de poulet.png' radica en el trato de la pechuga y el orden del guiso: las pechugas se sellan a fuego medio solo para retener sus jugos sin crear una costra dura. Luego se retiran para confitar las cebollas y los champiñones despacio en la misma mantequilla, absorbiendo todos los azúcares naturales sueltos. Al reincorporar el pollo con el vino blanco y el caldo, se cocina tapado a fuego mínimo para que la carne quede sedosa y no se reseque, añadiendo los guisantes al final para preservar su color verde vivo.

Preparacion

  1. 1
    Saca las pechugas de pollo de la nevera 15 minutos antes de cocinarlas. Sécalas bien con papel de cocina y salpiméntalas generosamente por ambos lados.
  2. 2
    En una cazuela amplia o sartén profunda de fondo grueso, derrite la mantequilla junto con la cucharada de aceite de oliva a fuego medio.
  3. 3
    Introduce las pechugas de pollo y dóralas con suavidad durante unos 3-4 minutos por lado. Buscamos un color dorado pálido y sutil, idéntico al de `fricassee de poulet.png`, evitando que la carne se queme o cree costra. Retira el pollo de la sartén y resérvalo en un plato.
  4. 4
    En la misma grasa de la sartén, añade la cebolla cortada en juliana. Baja el fuego y cocínala despacio durante 6-8 minutos, removiendo continuamente, hasta que esté blanda, translúcida y ligeramente caramelizada.
  5. 5
    Agrega los champiñones laminados a la sartén con las cebollas. Sube el fuego a nivel medio y saltea todo junto durante 5 minutos, hasta que los champiñones suelten su agua y empiecen a tomar un atractivo color marrón en sus bordes.
  6. 6
    Si deseas una salsa más trabada, espolvorea la cucharada de harina sobre los vegetales y remueve bien durante un minuto para que se cocine.
  7. 7
    Vierte el vino blanco seco para desglasar el fondo de la sartén, raspando con una cuchara de madera todos los jugos caramelizados adheridos. Deja que el alcohol se evapore durante 2 minutos.
  8. 8
    Incorpora el caldo de pollo caliente y remueve hasta que comience a espesar suavemente.
  9. 9
    Reintroduce las pechugas de pollo reservadas (junto con los jugos que hayan soltado en el plato) en la salsa. Tapa la cazuela, baja el fuego al mínimo y deja que todo se cocine a fuego lento durante 12-15 minutos, logrando que el pollo quede tierno y sedoso por dentro.
  10. 10
    A falta de 4 minutos para terminar la cocción, destapa la cazuela y añade los guisantes verdes. Esto permitirá que se cocinen en la salsa pero retengan su textura tersa y ese color verde vivo tan llamativo de la foto.
  11. 11
    Justo antes de apagar el fuego, añade las cucharadas de crème fraîche o nata. Remueve con suavidad en movimientos circulares para ligar e integrar la salsa, aportándole ese característico brillo ocre claro.
  12. 12
    Rectifica el punto de sal y pimienta al gusto.
  13. 13
    Sirve el guiso bien caliente en una gran fuente blanca ovalada, disponiendo el pollo en el centro, bañándolo generosamente con la salsa de champiñones y guisantes, y coronando con un espolvoreado de perejil fresco picado y pimienta negra molida.

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