Flamiche
Una versión ultra reconfortante de la especialidad norteña francesa: una cazuela horneada con una base cremosa de puerros y panceta, sepultada en queso Maroilles fundido y coronada con una yema de huevo perfecta.
35 min
Francesa (Norte / Flandes)
2 porciones
La historia detras
La Flamiche nació en los hogares de Flandes para aprovechar los restos de masa y el calor fuerte de los hornos comunales. El gran secreto técnico para clonar el acabado burbujeante y el punto exacto del huevo que muestra 'flamiche.png' es la sincronización del horneado: la base de la cazuela (los puerros confitados, la panceta y la crema de nata) debe precocinarse bien para que pierda el exceso de agua. El queso se coloca cubriendo todo el diámetro y se hornea a alta temperatura hasta que empiece a dorarse; solo en los últimos 3 o 4 minutos de cocción se añade la yema de huevo en el centro, permitiendo que la clara se cuaje bajo el queso pero manteniendo la yema líquida y brillante bajo el calor residual.
Preparacion
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1En una sartén a fuego medio, derrite la mantequilla y añade las rodajas finas de puerro. Cocina a fuego lento durante unos 10-12 minutos hasta que estén completamente tiernos, transparentes y ligeramente confitados, sin dejar que se doren demasiado.
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2En otra sartén pequeña sin grasa, dora las tiras de panceta ahumada hasta que estén crujientes. Escúrrelas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
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3En un bol, mezcla los puerros confitados, la panceta crujiente y la crème fraîche. Sazona con una pizca de sal (con cuidado por la panceta), bastante pimienta negra y un toque de nuez moscada rallada. Si lo deseas, puedes incorporar las claras de los huevos a esta mezcla para darle más consistencia al hornear.
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4Precalienta el horno a 200°C con la función de calor arriba y abajo (o grill de aire).
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5Distribuye la mezcla de puerros y crema de forma equitativa en dos cazuelas individuales de cerámica blanca refractaria, rellenando hasta tres cuartas partes de su capacidad.
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6Cubre por completo la superficie de las cazuelas con las rebanadas de queso Maroilles, asegurándote de que los bordes queden bien sellados por el queso para que no se escape el vapor de la crema.
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7Introduce las cazuelas en el horno y cocina durante unos 12-15 minutos, hasta que el queso se haya fundido por completo, burbujee con fuerza y muestre esa costra moteada de color marrón dorado tan característica de `flamiche.png`.
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8Saca las cazuelas del horno con cuidado. Con ayuda de una cuchara pequeña, aparta ligeramente un poco de queso en el centro de cada gratinado y deposita con suma delicadeza una yema de huevo cruda en cada hueco.
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9Vuelve a introducir las cazuelas al horno durante solo 2 o 3 minutos adicionales. Vigila de cerca: la yema debe entibiarse y quedar brillante, pero completamente líquida.
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10Retira del horno, espolvorea inmediatamente el perejil o cebollino picado fino por encima para que desprenda aroma con el calor.
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11Sirve de inmediato sobre tablas de madera individuales, advirtiendo a los comensales que el plato está muy caliente (¡tal como delata el vapor de la foto!), acompañado de rebanadas de pan rústico tostado.
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