Zuppa Imperiale Tradicional de Emilia-Romaña
Una sopa histórica de la alta cocina boloñesa: un caldo de carne fino y reconfortante en el que flotan cubos esponjosos horneados a base de sémola, huevo, mantequilla y abundante queso Parmigiano-Reggiano.
35 min
Easy
Italiana (Emilia-Romaña)
4 porciones
La historia detras
¡No tienes una idea de qué absoluto nivel de exquisitez, es de esas sopas que te acarician el alma y te quitan el frío al primer bocado! La primera vez que probé una auténtica Zuppa Imperiale fue durante una comida de Navidad en una casa familiar en Bolonia. Me voló la cabeza ver esos cubitos perfectos que parecen crotones de pan, pero que al morderlos descubres que son increíblemente suaves, esponjosos y con un sabor intenso a queso parmesano y nuez moscada. Las *nonnas* locales me platicaban que el truco de oro absoluto para que queden con esa textura esponjosa perfecta que ves en la foto, y que absorban el caldo sin deshacerse, es batir las claras a punto de nieve antes de integrarlas a la sémola y hornear la mezcla hasta que esté apenas doradita. A mí me fascina prepararla los domingos fríos porque el contraste del panecillo tierno absorbiendo un caldo de res bien concentrado es de otro planeta. Queda idéntica a la de la foto si cortas los cubos de tamaño uniforme, los dejas flotar en el caldo hirviendo y coronas con una lluvia abundante de perejil fresco finamente picado, tal como se aprecia en Zuppa Imperiale.jpg. Para tomar, una copa de vino Lambrusco seco de la región le va de campeonato absoluto. ¡Te va a fascinar!
Preparacion
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1Precalienta el horno a 180°C (350°F) y engrasa un refractario rectangular pequeño (o fórralo con papel para hornear) para que la mezcla quede con un grosor de aproximadamente 1 a 1.5 centímetros.
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2Separa las claras de las yemas. En un tazón limpio, bate las claras de huevo a punto de turrón (con picos firmes) y reserva.
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3En otro tazón grande, bate las yemas de huevo junto con la mantequilla derretida, el queso Parmigiano-Reggiano rallado, la sémola de trigo, la pizca de nuez moscada, sal y una pizca de pimienta blanca hasta lograr una pasta homogénea.
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4Incorpora las claras batidas a punto de turrón a la mezcla anterior de forma envolvente con una espátula, con movimientos suaves de abajo hacia arriba para no perder el aire. Esto garantizará la textura esponjosa.
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5Vierte la masa en el refractario preparado, extiéndela bien con la espátula para que quede uniforme y hornea a 180°C durante unos 15 o 20 minutos, hasta que se note firme al tacto y la superficie tenga un tono ligeramente dorado pero suave.
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6Saca del horno y deja enfriar por completo. Una vez frío, desmolda con cuidado y, utilizando un cuchillo afilado, corta la placa en cubitos perfectos de aproximadamente 1 centímetro por lado.
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7Mientras tanto, calienta el caldo de carne en una olla grande hasta que rompa a hervir suavemente.
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8Agrega los cubitos de sémola horneados directamente a los platos hondos o cuencos de servir (evita hervirlos dentro de la olla grande para que no absorban demasiado líquido antes de tiempo).
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9Ladle el caldo de carne hirviendo directamente sobre los cubos en cada plato y corona de inmediato con una lluvia generosa de perejil fresco picado, imitando a la perfección el emplatado de Zuppa Imperiale.jpg.
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